El futuro de las publicaciones electrónicas

El futuro de las publicaciones electrónicas es el nuevo informe de tendencias en el marco del trabajo que realizo en el Informe sobre “La Sociedad de la Información en España” con Fundación Telefónica y que he tenido el gusto de presentar en la Feria del Libro en Cuenca el pasado 5 de mayo de 2011.

El ámbito de las publicaciones electrónicas y todo el ecosistema que las rodea constituye el último eslabón en el proceso de digitalización de la experiencia de consumo de contenidos. El vídeo, la música y la fotografía ya han recorrido este camino con anterioridad y son ahora los libros, las revistas y los diarios los que están adentrándose en este proceso de transformación que conducirá a nuevos e interesantes escenarios. Más allá de disfrutar de la lectura de un libro electrónico en un e-Reader, en un futuro muy próximo se podrá experimentar una nueva manera de leer un periódico al mismo tiempo que se ve un vídeo o de visualizar gráficos en movimiento al leer un artículo en una revista mientras se consulta la información a través de una interfaz multitáctil en un dispositivo dedicado.

Los nuevos formatos interactivos nos permitirán hacer de la experiencia de la lectura algo diferente a lo que es hoy en día. En la actualidad se están explorando no sólo nuevas formas de visualización y navegación sino de lectura y compartición de contenidos que permiten entre otras cosas, hacer comentarios y anotaciones colectivas, llevar a cabo lectura sincronizada desde diferentes dispositivos o experimentar nuevas formas de consultar información.  No obstante, aún existen muchas dudas sobre los formatos definitivos que triunfarán; en este sentido hay que citar al EPUB como uno de los más populares en la actualidad en relación a los e-book, terreno, junto con el de los diarios, en el que más se ha avanzado. Sin embargo, en el ámbito de las revistas existe todavía un universo por explorar. Los usuarios, por su parte, demandan portabilidad en los formatos de manera que ello les asegure disponer de manera universal de sus contenidos en cualquier lugar,  en cualquier momento y desde cualquier dispositivo.

Por otro lado, están apareciendo nuevas categorías de dispositivos más allá de los e-Readers o libros electrónicos. Se trata no sólo de los Tablets cuyo precursor es el iPad de Apple, sino de múltiples dispositivos multimedia que configuran una nueva generación de terminales que vienen a transformar la experiencia de la lectura y además permiten el acceso al contenido desde la red. Sin duda, para que toda esta nueva generación de dispositivos vea la luz es esencial la tecnología subyacente: la tinta electrónica, las tecnologías que facilitan la interacción (sobretodo el interfaz táctil), las baterías, así como los servicios inalámbricos de comunicación asociados a los dispositivos que facilitan esta nueva experiencia de lectura y que son los verdaderos habilitadores de esta nueva forma de consumo.

El ecosistema de las publicaciones electrónicas reunirá en definitiva a agentes actuales del mundo editorial y digital que configurarán diversos modelos de negocio aún no definidos. Los agentes actuales desempeñarán nuevos roles y se crearán modelos que hasta ahora no habían sido posibles, pero que ahora gracias a la tecnología sí lo son. Además, los modelos de cobro evolucionarán siendo por ejemplo frecuentes los modelos Freemiun financiados por publicidad, las versiones Premium, el pago por contenidos fragmentados, las tarifas planas, etc. y también la posibilidad de realizar impresión bajo demanda gracias a las máquinas de impresión personalizadas.

Sin duda las nuevas tecnologías inauguran una nueva forma de leer que ya ha dado en denominarse “lectura digital”.

Realidad Aumentada: una nueva lente para ver el mundo

Este año el tradicional Informe sobre “La Sociedad de la Información en España” que elaboramos en Fundación Telefónica (en el que tengo el gusto de trabajar) incluye un análisis de las principales tendencias en el ámbito de las aplicación de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

La primera que presentamos es esta: Realidad Aumentada (presentación en directo aquí).

Bajo el paraguas de realidad aumentada (en inglés Augmented Reality o AR) se agrupan aquellas tecnologías que permiten la superposición, en tiempo real, de imágenes, marcadores o información generados virtualmente, sobre imágenes del mundo real. Se crea de esta manera un entorno en el que la información y los objetos virtuales se fusionan con los objetos reales, ofreciendo una experiencia tal para el usuario, que puede llegar a pensar que forma parte de su realidad cotidiana, olvidando incluso la tecnología que le da soporte. La realidad aumentada es pues una tecnología que ayuda a enriquecer nuestra percepción de la realidad con una nueva lente gracias a la cual la información del mundo real se complementa con la del digital.

Si bien hace ya algunas décadas que existe la capacidad de entregar experiencias de realidad aumentada, no ha sido hasta hace poco que estas experiencias se han vuelto fáciles de usar y sobre todo portátiles. Los adelantos en dispositivos móviles, fundamentalmente en los smartphone, pero también en diferentes tecnologías que combinan el mundo real con la información virtual, han dado lugar a que hoy en día podamos disfrutar de estas aplicaciones y que la realidad aumentada esté ya posicionada para entrar en el sector de consumo de forma generalizada.

Otro elemento esencial en este mix que compone la realidad aumentada es la disponibilidad de conectividad permanente ya que precisamente la potencialidad de gran parte de estos servicios es poder acceder a la información digital complementaria a la del mundo físico actualizada en tiempo real y eso sólo es posible gracias a las infraestructuras de telecomunicación.

En la actualidad, gran parte de las iniciativas de realidad aumentada, se han centrado en el ámbito del ocio y el marketing, pero es previsible que se extiendan a otras áreas a medida que la tecnología madure y se simplifique todavía más. Sectores como los del turismo, la educación y la salud también comienzan a tener un grupo considerable de aplicaciones, a los que hay que añadir los que tradicionalmente han venido utilizando más estas tecnologías (incluso en su acepción más amplia de realidad aumentada inmersiva) como son el militar, la manufactura y mantenimiento automovilístico y aeronáutico así como el entrenamiento de habilidades y destrezas.

En realidad, el campo de aplicación de la realidad aumentada es tan amplio que será la imaginación la que ponga los límites en su desarrollo, ya que disponer de nuevas dimensiones para completar la información del mundo puede ser muy útil en múltiples facetas de la vida.

Lo que la crisis nos enseña: el nuevo reto de las TIC frente al cambio climático

Un artículo que me han publicado en la revista  BIT nº 182 sobre “Lo que la crisis nos enseña: el nuevo reto de las TIC frente al cambio climático”.

El comienzo de siglo ha sido fructífero y esperanzador en el posicionamiento de las TIC frente al Cambio Climático tal y como ilustraba el artículo de José Manuel Huidobro en el bit de Abril-Mayo de 2008 “Green IT está de moda”. El avance en la buena dirección ha sido muy importante, sin embargo, la alianza Green y TIC (las comunicaciones también tienen mucho que ver en esto) parece que tarda en materializarse y en los últimos años, con la llegada de la crisis, parece que el problema se ha acentuado aún más. Quizás ha llegado el momento de bajar los pies al suelo y plantearse un reto más ambicioso.

La lucha contra el cambio climático esconde una gran complejidad

En los últimos años las TIC se han consolidado como una herramienta fundamental en la lucha contra el Cambio Climático, no sólo facilitando tecnologías que reducen la huella de carbono de terceros sectores, sino también permitiendo el seguimiento, la adaptación y la mitigación de sus efectos.

La importancia de nuestro sector es tal en este ámbito, que sin abandonar los esfuerzos por reducir nuestra propia huella de carbono, se nos va a permitir aumentarla por el gran efecto positivo que esperamos generar en las emisiones de gases con efecto invernadero de otros sectores. La expectativa es alta, y sin embargo, parece que la adopción de las tecnologías TIC limpias, no está siendo tan rápida como se podía esperar inicialmente.

Lo cierto es que el problema es complejo y esconde retos difíciles de conciliar a todos los niveles.

  • Para el consumidor, el reto medioambiental está claro en su mente y en un alto porcentaje (53%) prefiere productos y servicios sostenibles. Sin embargo, no está dispuesto, salvo en un porcentaje discreto (12%) a pagar más por ellos.
  • Para la empresa privada, las políticas medioambientales suponen una cierta oportunidad de diferenciación y por tanto, de negocio, pero sobretodo, los esfuerzos realizados por estas compañías están enmarcados en sus estrategias de responsabilidad corporativa para presentarse a sus clientes como compañías más humanas y cercanas a las preocupaciones del consumidor.

La obligatoriedad de cumplir con una normativa medioambiental, cada vez más exigente en España, ocupa la segunda posición.

Mientras que la presión de los clientes y el ahorro de costes, los a priori grandes motivadores de compra, ocupan sólo las últimas posiciones.

  • Para los países el problema es igual de complejo, pues ciertos sectores de la población lo demandan, pero el reto, además de ambiental es geoestratégico (de independencia energética si no pueden usar su propio carbón), de competitividad (las energías menos limpias son, en general, más baratas), de financiación…

Seguramente esta complejidad puede explicar porqué el debate medioambiental, sin abandonarse, parece haber descendido un peldaño en la agenda internacional.

Lo que nos enseña la crisis

La crisis, tal vez, ha inclinado la balanza hacia el ahorro en los últimos años, condicionando la decisión de compra desde el ámbito doméstico hasta el profesional o el de los propios gobiernos.

Si observamos las barreras a las que se enfrentan las grandes empresas europeas a la hora de comprar tecnologías limpias  se observa como el primer lugar lo ocupan el coste de inversión que suponen, y también, la necesidad de priorizar la compra de tecnologías que aseguren el funcionamiento de la compañía a medio plazo frente a las tecnologías limpias por sí mismas. Esto, probablemente, ocurra igualmente en el ámbito doméstico.

En muchos casos, el ahorro de costes que ofrecen las tecnologías limpias, no es suficiente como para hacer rentables por sí mismas este tipo de inversión, sumando además, que los clientes, en general, no van a admitir un sobreprecio por ello. La alta inversión que supone el despliegue de activos limpios es probablemente la principal barrera a la que nos enfrentamos, más aún en tiempos de crisis.

Así, si las TIC quieren tener un papel preponderante en lo que el secretario general de la ONU definió en una de sus visitas a la ITU como “el reto moral de nuestra generación” todo nuestro sector tendrá que realizar el último y mayor de los esfuerzos: reducir los costes de las tecnologías limpias para que su implantación sea claramente rentable para nuestros clientes.

Un ejemplo ilustrador

Quizás el mejor ejemplo sea el más sencillo: la bombilla. La bombilla de bajo consumo es más eficiente energéticamente que la bombilla convencional o la halógena, esto es, para iluminar lo mismo que una bombilla convencional de 60W, es suficiente con usar una bombilla de bajo consumo de tan solo 10W, con el consiguiente ahorro en la factura de electricidad, y lo que es más importante, con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la generación de la electricidad que no hemos consumido (nuestro objetivo final).

Sin embargo, los consumidores no cambian sus bombillas, porque tardan en encenderse, la luz no es tan agradable, y porque si comparamos el ahorro obtenido en la factura de la luz a lo largo de su vida útil con el importante sobreprecio al comprar la bombilla, puede que medioambientalmente si, pero económicamente, el consumidor no gana (el sobreprecio al comprar la bombilla de bajo consumo puede ser superior al ahorro en dinero durante su vida útil, antes de dejar de funcionar y tener que reemplazarla). Si a esto le añadimos que las bombillas de bajo consumo contienen sustancias dañinas para el medioambiente, el coste del reciclado estropea más aún el plan de negocio de esta tecnología. Necesitamos de un salto tecnológico que rompa el empate.

Las TIC limpias se enfrentan a este problema cada día

Esto no ocurre con todas nuestras tecnologías. Las redes móviles, por su estructura, disfrutan de una situación ideal en lo que se refiere a la eficiencia energética y el respeto al medioambiente: los nuevos equipos de red y los terminales de acceso son sucesivamente más y más potentes (un nuevo equipo de red puede aumentar su capacidad por diez en cada generación) a la vez que son energéticamente mucho más eficientes. Simplemente el proceso habitual de renovación de la red y de los terminales móviles conduce sin tener que hacer nada especial a estructuras cada vez más eficientes energéticamente: en cada renovación de un equipo de red se reduce el número de equipos y a la vez el consumo energético unitario que demandan disminuye.

Otros ámbitos de actuación de las TIC lo tienen más difícil, como en el caso de la domótica (automatización de los hogares), donde la inversión requerida depende del estado del tendido eléctrico interior, la inmótica (automatización de oficinas o edificios comerciales y públicos) donde el equipamiento y su precio es más profesional, las ciudades inteligentes, las soluciones de virtualización o de comunicación a distancia… A menudo, la inversión inicial requerida comparada con los ahorros obtenidos desaniman la adopción de este tipo de soluciones.

Un ejemplo ilusionante

Pero después de todo, no estamos tratando con un imposible. Si volvemos al ejemplo de la bombilla, el sector ha sido capaz de romper el equilibrio con la nueva tecnología de bombillas LED. Estas bombillas consumen aún menos energía que las de bajo consumo, no contienen sustancias peligrosas y su vida útil es mucho mayor (los fabricantes prometen 25 años), mejorando el plan de negocio del consumidor. Su precio aún es alto (la innovación también hay que remunerarla) pero los fabricantes estiman que en dos años, cuando su uso se generalice y se alcancen volúmenes de venta mayores, este bajará a niveles más asequibles para todos.

De momento la bombilla LED está desplazando a sus competidoras en aplicaciones industriales y públicas donde una inversión a 25 años es más sencilla de entender, pero es de esperar que en un futuro cercano lo haga en casi todos los ámbitos.

Por último, atendiendo al ejemplo que hemos usado se podría entender que el esfuerzo debe ser especialmente de los fabricantes de equipos y componentes, por ser la pieza básica sobre la que se construye cualquier solución TIC, pero no es cierto. Este reto pertenece a todo el sector: fabricantes de equipos y componentes, integradores, operadoras de telecomunicación (sin olvidar la colaboración con el sector energético)… Lo que cuenta para el cliente es el precio de la solución final (inversión, mantenimiento y reciclado) que sustituye a la tecnología “menos limpia”, después de sumar la aportación de cada uno.

Conclusiones

Sabemos que nuestro sector, en conjunción con el sector energético, tiene mucho que aportar a la lucha, seguimiento y mitigación del Cambio Climático, tal y como hemos explicado.

La crisis ha venido a endurecer las condiciones en las que debemos desplegar las tecnologías limpias, regalándonos una buena dosis de realismo. Sin embargo, la importancia de comprar tecnologías verdes en el sector empresarial privado se ha mantenido o ha aumentado, a pesar de la crisis.

Lo que nos falta ahora es dar el último salto con imaginación (innovación), voluntad (esfuerzo económico rentable) y también con algo de realismo práctico demostrando que nuestras soluciones no son sólo más eficientes sino también las más rentables para nuestros clientes.

El futuro a través de la tecnología: una visión de operadora

He tenido el gusto de elaborar esta visión del futuro en el marco del trabajo que realizo en mi empresa. Sin duda, construirlo será apasionante.

Visionamos un futuro en el que los servicios basados en la comunicación configurarán un mundo digital repleto de posibilidades y mejoras en la vida diaria y en las capacidades de las personas, servicios que darán soporte a los retos clave de la sociedad actual contribuyendo además a crear un mundo más sostenible.

El habilitador de todo este mundo digital será la Internet del Futuro. Una Internet que de aquí a 10 años hará que tanto las personas, como la sociedad y la economía en general estén mucho más conectadas, hecho que impactará y transformará todos los ámbitos:

Las personas estarán más cerca que nunca las unas de las otras, acortándose aún más, dimensiones como la distancia y el tiempo gracias a la Internet de las personas. Se dará paso a una sociedad hiperconectada, donde la posibilidad de comunicarse con los otros no solo será permanente y omnipresente sino que podrá realizarse por múltiples medios y a través de diversos dispositivos. Los servicios de comunicación darán soporte no solo a la comunicación uno a uno, sino a la de uno a muchos o a la de muchos a muchos, combinando la voz, el texto, las imágenes, el vídeo, la telepresencia, los vídeos en 3D o incluso los hologramas y permitiendo complementar entre sí dichos modelos de comunicación.

Las cosas se comunicarán entre sí y las personas podrán comunicarse con ellas. Y estas cosas no tendrán que ser necesariamente digitales, la evolución de la Internet del futuro es que precisamente el mundo físico tendrá su traducción digital y ello le permitirá estar interconectado permanentemente. Es lo que ha dado en denominarse como la Internet de las cosas.

La información, los contenidos, los productos y los servicios estarán más fácilmente disponibles y gracias a la red éstos estarán más próximos a las personas configurando así un mundo más accesible. El soporte será una Internet de la Inteligencia que nos dotará de mejores capacidades y que pondrá al servicio de las personas toda la potencialidad de la Internet del Futuro.

Por otro lado, la combinación del uso extendido de las tecnologías de la información y los servicios de comunicación en los diferentes sectores productivos y servicios públicos configurará una Internet de los Servicios que no sólo mejorará los servicios en sí sino que ayudará a transformar los propios sectores haciéndolos más productivos y sostenibles.

Todo ello será la Internet del Futuro, una Internet evolucionada, basada en una red ubicua, de gran capacidad, que nos proporcionará servicios de comunicación de manera transparente y que estará centrada en el usuario. Unas infraestructuras de red que proporcionarán servicios masivos bajo los criterios de seguridad y privacidad y que tendrán presente el contexto y la personalización en cada uno de los casos. La red será el habilitador de la Internet del Futuro, tendiendo el puente necesario para conectar la línea divisoria que separa lo digital y lo no digital.

Toda la información en la sección de “Futuro” de la web de Telefónica I+D.

El futuro de los contenidos: en busca del valor en un nuevo entorno

Actualmente, el reto no es anticipar el futuro, sino tener la voluntad de construirlo.

Víctor Hugo, poeta y novelista francés, decía que “nada hay más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo”. Y ahora mismo, gracias a la tecnología y sobro todo a Internet, a muchas ideas ya les ha llegado su momento.

Ver más en el artículo que he publicado junto con Simón Martín en Fundación Telefónica.

El impacto de la receta electrónica

Recientemente ha sido publicado un dato sobre el impacto de la tecnología en la sanidad por parte del Ministerio:

La receta electrónica reduce hasta un 30% las visitas a los centros de salud

Datos que viene a reflejar que la aplicación de la tecnología a ciertos sectores como el de la sanidad mejoran la eficiencia, ahorran costes, mejoran la calidad y limitan el margen de error.

Teniendo en cuenta que en España sólo el 18% de las dispensaciones realizadas en España fueron electrónicas todavía hay mucho camino por recorrer.

Y para acabar dos datos más muy interesantes (según otro reciente informe en el ámbito de la UE):

A través de la e-health se puede lograr un ahorro de unos 7.500 millones de euros al año en Europa.

Las tecnologías de la información aplicadas a los centros sanitarios, hospitales y farmacias reducen en un 30% de los errores en la prescripción.